La importancia de los polinizadores y cómo protegerlos

La belleza de un jardín floreciente, la abundancia de frutos en un huerto, e incluso la diversidad de alimentos en nuestra mesa, dependen en gran medida de un grupo de animales a menudo pasados por alto: los polinizadores. Abejas, mariposas, aves, murciélagos e incluso algunos insectos y mamíferos son agentes cruciales en la reproducción de muchas plantas, un proceso vital para la salud de los ecosistemas y la seguridad alimentaria global. Sin su labor, gran parte del mundo natural que conocemos se vería gravemente amenazado.
La polinización es el traslado del polen desde la parte masculina de una flor (el estambre) hasta la parte femenina (el pistilo), paso previo a la fertilización y a la producción de semillas y frutos. Si bien algunas plantas se autopolinizan o dependen del viento para dispersar su polen, se calcula que cerca del 90 % de las plantas con flor dependen en algún grado de los animales para reproducirse. En esta relación de beneficio mutuo, los polinizadores obtienen alimento (néctar y polen) y, a su vez, facilitan la reproducción de las plantas.
El declive de los polinizadores registrado en distintas regiones del mundo ha convertido su protección en un tema prioritario para la ciencia y la gestión ambiental. Este artículo explica el papel de estos animales en los ecosistemas y en la producción de alimentos, repasa las principales amenazas que enfrentan y propone acciones concretas para contribuir a su conservación.
¿Quiénes son los polinizadores?
Antes de repasar la lista, conviene aclarar qué son los polinizadores: animales que, al alimentarse de néctar o polen, transportan polen de una flor a otra y permiten que estas se reproduzcan. Si bien las abejas son quizás los más reconocidos, existe una amplia variedad de especies que desempeñan este papel.
- Abejas: Las abejas polinizadoras son las más eficientes gracias a su adaptación especializada para recolectar polen. Se conocen más de 20.000 especies de abejas en el mundo, desde la abeja melífera hasta numerosas especies solitarias, y cada una tiene sus preferencias de flores y métodos de polinización.
- Mariposas y polillas: Atraídas por colores y aromas, estas criaturas polinizan mientras buscan néctar.
- Aves: Colibríes y otras aves con picos largos y delgados son polinizadores importantes en ciertas regiones, especialmente aquellas con flores tubulares.
- Murciélagos: Algunas especies de murciélagos se alimentan de néctar y polen, polinizando plantas nocturnas como algunas variedades de cactus y agave.
- Insectos diversos: Moscas, escarabajos, avispas y otros insectos también contribuyen a la polinización y, aunque a menudo pasan desapercibidos, en algunos casos su papel es indispensable, como el de las avispas que polinizan las higueras.
- Mamíferos: Algunos mamíferos, como monos y pequeños roedores, también polinizan ciertas plantas al buscar néctar o polen.
El impacto de la polinización en nuestra vida

La polinización no es solo esencial para la biodiversidad; tiene un impacto directo en nuestra alimentación y economía.
- Seguridad alimentaria: El vínculo entre los polinizadores y la seguridad alimentaria es directo: se estima que un tercio de los alimentos que consumimos depende de la polinización animal, y más de tres cuartas partes de los principales cultivos del mundo se benefician en algún grado de ella. Entre ellos figuran frutas como manzanas y arándanos, frutos secos como las almendras, verduras, semillas y cultivos forrajeros esenciales para el ganado.
- Diversidad de cultivos: La polinización permite la producción de variedades de cultivos que son más resistentes a enfermedades, adaptadas a diferentes climas y que ofrecen mayor valor nutricional.
- Economía: La polinización aporta a la agricultura global un valor económico estimado entre 235.000 y 577.000 millones de dólares al año, según la evaluación mundial de la IPBES sobre polinizadores, polinización y producción de alimentos (2016), y sostiene industrias que generan millones de empleos y la estabilidad de los mercados de alimentos.
- Ecosistemas saludables: La polinización es crucial para la reproducción de plantas silvestres, que a su vez sustentan a una gran diversidad de animales y mantienen la estabilidad de los ecosistemas.
Amenazas a los polinizadores
Esa evaluación de la IPBES también advirtió de que numerosas poblaciones de polinizadores silvestres están disminuyendo y calculó que el 16,5 % de los polinizadores vertebrados, como aves y murciélagos, se encuentra amenazado de extinción. El declive obedece a la suma de varias amenazas para los polinizadores que actúan al mismo tiempo y se refuerzan entre sí.
- Pérdida de hábitat: La expansión agrícola, la urbanización y la deforestación son las principales causas de la pérdida de hábitat de los polinizadores: al destruir y fragmentar sus hábitats naturales, reducen la disponibilidad de alimento y de sitios de anidación y aíslan poblaciones que quedan más expuestas a enfermedades y a la pérdida de diversidad genética.
- Uso de pesticidas: La relación entre los pesticidas y los polinizadores es especialmente dañina: además de la muerte inmediata, muchos agroquímicos —en particular los insecticidas neonicotinoides— provocan desorientación, menor capacidad reproductiva y debilitamiento del sistema inmunológico. Su riesgo es tan conocido que la Unión Europea restringió en 2018 el uso en exteriores de los tres neonicotinoides más extendidos.
- Enfermedades y parásitos: Las abejas y otros polinizadores son susceptibles a diversas enfermedades y parásitos que pueden debilitar sus colonias y causar su muerte.
- Cambio climático: El calentamiento global altera los ciclos fenológicos, provocando un desajuste temporal (desincronización) entre la floración de las plantas y la emergencia de los polinizadores, además de aumentar la frecuencia de eventos climáticos extremos que destruyen hábitats.
- Agricultura intensiva: Las prácticas agrícolas intensivas, como el monocultivo, reducen la diversidad de plantas y limitan las fuentes de alimento para los polinizadores.
¿Qué podemos hacer para proteger a los polinizadores?
Proteger a los polinizadores es una responsabilidad compartida que requiere acciones a nivel individual, comunitario y gubernamental.
- Planta flores amigables para los polinizadores: Para montar un jardín para polinizadores, prioriza especies nativas que florezcan en distintas épocas del año y aseguren un suministro constante de néctar y polen. Evita las variedades de 'flores dobles' y los híbridos ornamentales muy modificados, que suelen priorizar la estética y han perdido gran parte de su néctar accesible.
- Evita el uso de pesticidas: Opta por métodos de control de plagas naturales o utiliza pesticidas orgánicos con precaución, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.
- Crea un hábitat para los polinizadores: Mantén zonas de vegetación silvestre, instala hoteles de insectos para polinizadores —preferiblemente en lugares soleados y protegidos de la lluvia— como refugio y sitio de anidación para abejas solitarias, y coloca recipientes poco profundos con agua limpia y piedras para que los insectos beban sin ahogarse.
- Apoya a los agricultores locales y sostenibles: Compra productos de agricultores que utilicen prácticas agrícolas respetuosas con los polinizadores.
- Educa a otros: Comparte información sobre la importancia de los polinizadores y cómo protegerlos con tus amigos, familiares y comunidad.
- Participa en iniciativas de conservación: Únete a grupos de voluntarios que trabajan en la restauración de hábitats y la monitorización de poblaciones de polinizadores.
Al tomar estas medidas, podemos contribuir a la salud y la supervivencia de los polinizadores, asegurando así la continuidad de la polinización y los beneficios que esta proporciona para las generaciones presentes y futuras.
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