Vacunación en adultos: ¿cuáles son las vacunas que debes actualizar?

La vacunación suele asociarse a la infancia, pero el calendario de vacunación en adultos debe mantenerse al día durante toda la vida: con la edad, el sistema inmunológico se debilita, la protección de las vacunas recibidas años atrás puede disminuir y aparecen nuevos riesgos que exigen inmunizaciones adicionales. Actualizar tus vacunas es una medida clave de medicina preventiva que puede protegerte de enfermedades infecciosas y sus complicaciones.
Afortunadamente, la mayoría de las vacunas que necesitas como adulto son relativamente sencillas de administrar y ofrecen una protección considerable. Es importante recordar que la vacunación no solo beneficia al individuo, sino que también contribuye a la inmunidad colectiva, protegiendo a las personas más vulnerables de la sociedad, como bebés o personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
Este artículo te guiará a través de las vacunas recomendadas para adultos, dividiéndolas por categorías y explicando cuándo y por qué es importante actualizarlas.
Vacunas recomendadas según la edad y el estilo de vida
Las recomendaciones de vacunación pueden variar según tu edad, estado de salud, historial de vacunación previo, y el estilo de vida que llevas. A continuación, te presentamos una guía general de las vacunas más comunes y relevantes para adultos:
Vacunas esenciales para todos los adultos
- Tétanos, difteria y tos ferina (Tdap): Si no la recibiste en la adolescencia, se recomienda una dosis de la vacuna Tdap en la edad adulta; a partir de ahí, las dosis de refuerzo en adultos de tétanos y difteria (Td) se aplican cada diez años, porque la protección de la infancia no dura toda la vida y el tétanos sigue presente en el ambiente.
- Influenza (Gripe): La vacuna contra la gripe en adultos se administra cada año, idealmente antes del inicio de la temporada de gripe, porque su composición se actualiza según las cepas del virus en circulación; aunque suela percibirse como una enfermedad leve, puede provocar complicaciones graves incluso en personas sanas, y vacunarse también ayuda a proteger a quienes te rodean.
- COVID-19: Como ocurre con la gripe, la composición de la vacuna se actualiza frente a las nuevas variantes, y mantener al día el refuerzo COVID-19 en adultos, siguiendo el calendario vigente de cada país, reduce el riesgo de enfermedad grave y de hospitalización.
Vacunas según la edad
- 50 años o más:
- Herpes Zóster: La vacuna contra el herpes zóster se recomienda a partir de los 50 años en dos dosis y previene la reactivación del virus de la varicela, que causa una erupción dolorosa y puede dejar una neuralgia postherpética prolongada; se aconseja también a quienes ya han tenido la enfermedad, porque puede reaparecer.
- Neumococo: La vacuna contra el neumococo en adultos existe en dos presentaciones —conjugada y de polisacáridos— y el esquema depende de la edad, los antecedentes de vacunación y los factores de riesgo; su objetivo es prevenir infecciones invasivas como la neumonía, la meningitis y la bacteriemia.
- 65 años o más:
- En este grupo, además de las vacunas recomendadas en edades previas, la vacuna antineumocócica se indica de forma general a partir de los 65 años, y conviene confirmar con el médico la gripe anual, los refuerzos de COVID-19 y que el esquema de vacunación del adulto esté completo y actualizado.
Vacunas según el estilo de vida o factores de riesgo
- Viajes internacionales: Según el destino, pueden ser necesarias vacunas para viajes internacionales que no forman parte del calendario habitual, como fiebre amarilla —cuya certificación internacional se exige en algunos países—, hepatitis A y B, fiebre tifoidea o encefalitis japonesa; consulta con tu médico al menos cuatro o seis semanas antes de viajar.
- Trabajos con exposición a riesgos biológicos: Las vacunas para profesionales de la salud, el personal de laboratorio y quienes manipulan animales dependen de la exposición laboral e incluyen hepatitis B y rabia; el personal sanitario debe revisar además su inmunidad frente a sarampión, rubeola, varicela y gripe antes de atender pacientes.
- Condiciones médicas preexistentes: Las vacunas para adultos con enfermedades crónicas —diabetes, cardiopatías, EPOC o enfermedad renal— son especialmente importantes porque estas afecciones aumentan el riesgo de formas graves de gripe, COVID-19 o enfermedad neumocócica; el médico que lleva el seguimiento puede indicar cuáles corresponden y cuándo renovarlas.
- Embarazo: Las vacunas en el embarazo son seguras y muy recomendables cuando están indicadas: la vacuna Tdap se aplica en cada embarazo, idealmente entre las semanas 27 y 36, para transferir anticuerpos al bebé y protegerlo durante sus primeros meses de vida hasta que reciba sus propias vacunas.
¿Cómo saber qué vacunas necesito?

La mejor manera de determinar qué vacunas necesitas es consultar con tu médico de cabecera. Él o ella revisará tu historial de vacunación, evaluará tu estado de salud y estilo de vida, y te recomendará un calendario de vacunación personalizado.
No olvides llevar contigo tu historial de vacunación si lo tienes. En caso de no disponer de él, tu médico podrá evaluar la necesidad de realizar pruebas serológicas para determinar tu nivel de inmunidad frente a ciertas enfermedades y así reconstruir tu esquema de vacunación de forma segura.
La importancia de la vacunación continua
La importancia de la vacunación en adultos radica en que no es un evento único, sino un proceso continuo que exige actualizaciones periódicas: la protección frente a la gripe, el neumococo, el herpes zóster o el COVID-19 puede requerir refuerzos a lo largo de la vida. Mantener al día tu esquema reduce el riesgo de enfermedades graves y hospitalizaciones y contribuye también a proteger a quienes te rodean; en la prevención está la mejor herramienta frente a estas enfermedades.
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